• TÍTULO:

    Premio FIAPAS 2003 (Área de Sanidad)

  • Edita: FIAPAS
  • Autor: Por el Dr. Germán Trinidad, el Dr. Gabriel Trinidad, el DUE Miguel Ángel Serrano y la ATS Josefina Chacón del Área de Sordera del Centro Extremeño de Desarrollo Infantil del Complejo Hospitalario Universitario de Badajoz Infanta Cristina
  • Año: 2003
  • Idioma: Español
  • Revista Fiapas: 92
  • Páginas: 12
  • Tamaño: 210x297mm.
  • Depósito Legal: M-26488-1988
  • Contenido:

    Trabajo premiado
    CONTROL DE NIÑOS DE RIESGO DENTRO DE UN PROGRAMA DE CRIBADO AUDITIVO UNIVERSAL

    Las sorderas de aparición tardía, que suponen el 20%, el control de un programa de cribado universal con otoemisiones y la existencia de trastornos centrales no identificables por procedimientos electrofisiológicos aconsejan el seguimiento de niños con indicadores de riesgo.

     

    En el Área de Sordera del Centro Extremeño de Desarrollo Infantil, Complejo Hospitalario Universitario de Badajoz Infanta Cristina, pasaron la prueba de otoemisiones 854 niños con factores de riesgo, los cuales son controlados cada 6 meses en la consulta de ORL para comprobar el desarrollo normal del lenguaje oral y de su comprensión por medio de una encuesta audiológica, logoaudiometría por señalamiento, audiometría tonal infantil y, caso necesario, potenciales evocados auditivos.

     

    RESULTADOS
    Todos los niños han tenido una respuesta normal salvo 32 que no pasaron la encuesta y no respondieron a audiometrías convencionales. 26 de ellos dieron resultado normal a los PEATC y 6 hipoacusia leve de transmisión. 2 niños con otoemisiones y potenciales normales no han desarrollado lenguaje oral por lesión central identificada en un caso desde el nacimiento y en otro a los 2 años (atresia del cuerpo calloso y autismo).

     

    CONCLUSIONES
    El cribado auditivo universal se ha mostrado efectivo para identificar las hipoacusias neonatales. Las lesiones centrales pueden dar resultados normales en las pruebas electrofisiológicas. La encuesta audiológica evita la realización de exploraciones más sofisticadas en la mayoría de los casos dando, además, una visión completa de la integridad  auditiva.

     

    Un niño con sordera severa presente en el momento del nacimiento, no recibe estímulos sonoros y no va a adquirir el lenguaje oral si no se utilizan procedimientos adecuados. Por tanto, si son diagnosticados y tratados desde los primeros meses, se evitarán las secuelas debidas a la falta de estimulación auditiva y a la carencia de lenguaje.

     

    Asimismo, cuando aún no dominan el lenguaje oral, tienen una sordera menos grave no descubierta, al llegar al colegio donde las condiciones de comunicación no son tan personalizadas como en el ambiente familiar y donde se van a introducir conceptos desconocidos para el niño, sufren retrasos formativos y fracaso escolar que hubiesen sido evitados conociendo el problema y adoptando las soluciones que existen y son eficaces.

     

    Por último, si los niños presentan un déficit intelectual más o menos importante y, además, tienen una sordera no descubierta, al no adoptar medidas adecuadas para el déficit auditivo, la estimulación de su déficit intelectual se va a ver retrasada culpando a la gravedad sobrevalorada de su déficit por no conocer el déficit sensorial que le acompaña. Esos niños son más fácilmente diagnosticables con pocos meses que con varios años, que es cuando suelen llegar a las consultas audiológicas.

     

     

     

    Para su referencia bibliográfica: Trinidad et ál. (2003): “Control de niños de riesgo dentro de un programa de cribado auditivo universal”. Revista FIAPAS, mayo-junio 2003, nº92, Separata FIAPAS.

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