• TÍTULO:

    Finalista del Premio FIAPAS 2012 (Área de Educación)

  • Edita: FIAPAS
  • Autor: Por Adoración Juárez Sánchez. Investigación realizada por la Asociación Entender y Hablar y el Colegio Tres Olivos, en colaboración con el Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Almería
  • Año: 2012
  • Idioma: Español
  • Revista Fiapas: 142
  • Páginas: 16
  • Tamaño: 210x297mm.
  • Depósito Legal: M-26488-1988
  • Contenido:

    Trabajo finalista
    LA PERCEPCIÓN SOCIAL DE LOS PROGRAMAS DE INCLUSIÓN ESCOLAR DE ALUMNOS Y ALUMNAS CON SORDERA

     

    Según Calderón (2000) “Los niños sordos se consideran una población de alto riesgo por su retraso en el lenguaje, niveles de comunicación, resultados académicos y ajustes socioemocionales”. Esta afirmación resume muy bien el porqué de nuestro interés en desarrollar un estudio de la población del alumnado con sordera en los colegios llamados hasta ahora “de integración”. La sordera es a menudo una discapacidad “invisible” para el conjunto de la población que suele oscilar entre una visión excesivamente negativa (la que se asocia al clásico “sordomudo” de antaño) y una visión excesivamente idealizada (son “personas normales, sólo que no oyen”). Estas últimas no tienen en cuenta o no son conscientes de las tremendas dificultades que supone el hecho de no oír para la integración social, cultural y laboral.

     

    El estudio que planteamos se justifica por el importante incremento de alumnos con sordera en la escuela ordinaria en los últimos años. Cohen (1995) explica que en Estados Unidos, antes de 1975, un 80% de los alumnos con sordera seguía su enseñanza en centros específicos, posteriormente, en 1995, un 60% de esos alumnos asistían ya a centros públicos ordinarios. Schildroth y Hotto (1996), a partir de un estudio demográfico sobre 45.000 alumnos con sordera en EE.UU., lo que representa un 60 % y 70% de la población estimada en ese país, indicaban que los alumnos en centros específicos pasaron, entre 1975 y 1992, del 42 % al 21 % y los alumnos integrados en escuelas para oyentes del 20 % al 54 %.

     

    En la Comunidad de Madrid, en el curso 2006-2007, sólo quedaban dos centros con una enseñanza especializada segregada, que atendían, más o menos, a un 20 % de la población infantil con discapacidad auditiva en la etapa primaria y ninguno en la etapa secundaria.

     

    La integración de alumnos con discapacidad en la estructura de la enseñanza ordinaria no sólo busca proporcionar a estos alumnos una enseñanza de calidad y un entorno donde puedan desarrollar las habilidades que facilitarán su futura integración en la sociedad; es un proyecto que pretende también modificar la propia sociedad. Uno de los pilares que sostienen los planes de integración escolar ha sido la idea de que los alumnos que conviviesen durante su infancia con compañeros “diferentes”, dentro de un modelo educativo basado en el respeto a la diversidad, tendrían una visión más real de la discapacidad y de las personas que la presentan.

     

    Para su referencia bibliográfica: Juárez, A. (2012): “La percepción social de los programas de inclusión escolar de alumnos y alumnas con sordera”. Revista FIAPAS, julio-septiembre 2012 nº142, Separata FIAPAS.

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